Hay quien tuvo una iluminación mariana y eso le cambió la vida.

No se me apareció la Virgen María, pero casi.

Esta fue mi iluminación mariana.

Si no sabes vender, da igual lo que hagas.

Pero no solo hablo de las empresas, comerciales y todo eso. Es mucho más.

Tengo un buen amigo que cuando salíamos por ahí nunca iba a pedir a la barra. Bueno, a base de insistencia y con el tiempo, lográbamos que fuera. No me refiero a que nunca quisiera pagar, me refiero a que le daba un corte de la hostia ir y enfrentarse a una chica al otro lado de la barra.

Se ponía muy tenso. Temblaba.

Nos daba la pasta para su bebida y no quería saber nada. Ese enfrentamiento le provocaba sudores fríos. Trataba de disimularlo pero ya le conocíamos muy bien.

Con razón sigue soltero. A veces le envidio 😂

A ver, que todos hemos sido así. Yo el primero. Una chica guapa enfrente amedrenta a cualquiera.

Con el tiempo empezó a venir otro con nuestro grupo, feo como él solo. Era tan feo que cuando entrábamos en los bares no soltaba la jarra para que no le vieran la cara. Siempre terminaba por los suelos.

Menos mal que éramos un grupo amplio, porque con estos dos la proporción de éxito bajaba considerablemente. De media quiero decir.

Pero un día ese feo dejó de salir con nosotros y al poco tiempo le vimos con una chica.

“Hostia tú, cómo ha espabilado este, ¿no?”

Y al poco le vimos con otra. Y otra. Y otra. Y ya no queríamos encontrárnoslo por la noche.

Reconozco que me hubiera gustado pillarle por banda y preguntarle, pero le perdimos de vista.

Tanto ligar como vender un producto o servicio es lo mismo. Se trata de conseguir algo de la otra parte. Amor, dinero, da igual.

Durante muchos año me pasó lo mismo, cuando tenía que coger el teléfono para atender a clientes. Les despachaba cuanto antes, incluso no les cogía la llamada. No te creas que esto fue a los veinte. Fue desde los veintitantos y hasta los treinta y muchos. El pánico se apoderaba de mí cuando tenía que hablar con alguien. Plantear cosas con dinero de por medio me generaba urticaria. Es tu empresa, véndele tú. Así de gilipollas era.

Pero un día salté al ruedo yo solo, como Manolete, y la realidad me empezó a soltar hostias por todos lados.

Amigo mío, si no te sabes vender, estás jodido. Bien jodido.

Y me apoyo en cosas como las que hacía el feo para dormir en casa ajena.

Si un negocio no tiene ventas está muerto.

Por eso cuando alguien me pregunta a qué me dedico, siempre le digo:

Me dedico a las ventas.

Sí, ya sabemos lo que supone decir que eres vendedor o comercial en este país. Pero es algo que está en la raíz de la vida y de todos los negocios.

Dejando tu correo aquí abajo te explicaré cómo mejorar un negocio, quizás el tuyo, para que cuando vengan mal dadas tengas todo en mejor disposición para aguantar. Y ahorrarás tiempo dejando de hacer el gilipollas como lo hice yo.

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